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El Sindicato del Banco A. Edwards es el antecesor sindical más antiguo que tiene el Sindicato Unificado del Banco BHIF, SUBB, cuando se tenía una vida sindical fuerte. Como todos los sindicatos de la época, el del Edwards detiene sus actividades públicas en 1973, pero sigue funcionando contablemente hasta el año 79, y permanece en receso hasta el año 82, cuando, productos de la crisis económica y de una rebaja de sueldos, los trabajadores deciden formar el sindicato de lo que a esa altura ya era el Banco Nacional. El Banco A. Edwards había sido privatizado por Salvador Allende, luego adosado a un banco regional muy pequeño, que era el Banco Comercial de Curicó y queda en esa condición hasta el golpe. Después los militares lo privatizan, privatización a la que concurren, principalmente, dos competidores: Don Agustín Edwards y Francisco Javier Errázuriz, y gana este último por un estrecho margen. Lo que se comenta es que don Agustín le ofreció uno o dos millones de dólares por traspasar el derecho, para recuperar “su” banco y el “Frafa” le dijo que no. Errázuriz transforma el Banco Comercial de Curicó en banco Nacional. En marzo de 1974 mediante el D.L. 198, el gobierno militar congela la presentación de Pliegos de Peticiones y las vacantes producidas en las directivas sindicales son ocupadas por los trabajadores con mayor antigüedad. El primero de mayo de 1978 el gobierno fija las normas relativas al Contrato de Trabajo. Ha nacido el D.L. 2.200, más conocido como Plan Laboral. En junio se completan las normas de trabajo con las cláusulas referentes a la Organización Sindical, D.L. 2.758. Las nuevas normas de Negociación Colectiva fueron un duro golpe para los trabajadores bancarios. Los despedidos, la supresión de beneficios, determinaron que los dirigentes comenzaran a preparar la constitución de la nueva organización. El trabajo de los Bancos de Chile, Osorno, Concepción, Internacional y Español, permitió llegar a un acuerdo pluralista para formar una nueva Confederación. El 19 de octubre de 1983, con la asistencia de representantes de 21 sindicatos de los 35 afiliados, se constituyó un nuevo Directorio. El 23 y 24 de mayo de 1984 se realizó el Primer Congreso de la Confederación Bancaria. En el verano del 87 hay elecciones. Entra un equipo nuevo: Manuel Pérez que había sido dirigente en el tiempo de Allende, Marco Antonio González de Comercio Exterior. Se queda Moisés Escobar, Juan flores Beauchamp, que era Cajero y Christian Urrutia, el que es elegido presidente. “El 80 % del presupuesto sindical se gastaba en regalo de Navidad. Prácticamente era un Bienestar”. Pero, se arrienda por primera vez una sede, en Compañía, “un sucucho”, cuyos únicos muebles eran 25 sillas. En la primera reunión de delegados, puras críticas. “Se hace el primer boletín “pegoteado”, con un formato raro, porque lo fotocopiábamos en el Banco en el papel más grande que cabía en la fotocopiadora”. “Las criticas llovían, por lo que se hacía o se dejaba de hacer. Los jefes no te daban facilidad. Y así empezamos a andar”. Los seis meses, sin embargo, le dieron tiempo a mucha gente de probar que valía, lo que permitió que de 1000 trabajadores sólo salieran 80, la mayor parte fue del nacional. Al fusionarse el Banco Hipotecario Internacional Financiero con el Banco Nacional se encontraron conviviendo dos sindicatos, el Nacional del BHIF, que presidía Francisco Quiroz, y en su directiva estaba Guido Ruz, Guillermo Pérez, Bernardo Cornejo. La mayoría de la gente del BHIF venía de las cajas de Ahorro y préstamo. El Sindicato Nacional del BHIF se formó en el año 85, y, según recuerda Carmen Gloria Ruiz, fundadora de dicha organización y actual presidenta del sindicato Unificado, “luego de muchos intentos que se abortaban, como una vez que en Valparaíso estuvo casi listo y llegó el Gerente General, Jorge Prieto Sánchez, a hacerles sentir que “lo estaban apuñalando por la espalda”. Lo que sí era diferente en esa época era que el ambiente de trabajo era bastante familiar, existía bastante afecto y respecto mutuo entre agentes y trabajadores. Para formar el Sindicato no reuníamos a escondidas en la sede del sindicato del Banco Concepción. La situación se puso muy difícil cuando despidieron a Fernando Vásquez, de Mantención, y al “Nico” Gacitúa, que estaban dentro del grupo que organizaba la creación del Sindicato, y se corrió el rumor que había una “lista negra” de la Loreto Carrasco, de Recursos Humanos, que encabezaba la Verónica Frigerio, que era abogado de la Fiscalía, Carmen Gloria Ruiz, más los dos despedidos. Pero hubo oposición de los jefes a la salida de las dos mujeres. Finalmente cuando el grupo Soza, Cousiño y Cruzat vendieron el Banco a los Said y los Márquez, la administración avaló la formación Sindical, porque el gestor fue un Gerente, Juan Luis Bulnes. Por esa razón se afiliaron todos, incluso hasta subgerentes”. “Nos dimos cuenta de inmediato, asegura Christian Urrutia, que lo que decían que el BHIF pagaba mejor que el Nacional, no era cierto, y se le produce el primer descalabro al BHIF” Así comienzan los encuentros y desencuentros entre dos culturas laborales diferentes, “los verde-claro y los verde-oscuro”, que se descalificaban muchas veces como amarillos o como “puntudos” El 14 de diciembre de 1989 es elegido Patricio Alwyn como Presidente de la República, quien asume el 11 de marzo de 1990. La llegada del régimen democrático creó grandes expectativas en el movimiento sindical y, especialmente, en los dirigentes. La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, que había sido constituida el 20 de agosto de 1989, presentó a la Concertación sus objetivos de política laboral, en las que se perseguía un cambio profundo en las relaciones entre trabajadores y empresarios, a favor de los primeros, lo que debería desembocar en una forma del Código Laboral. Como 5 veces se intentó la fusión. En ese camino aparece Nataniel Bravo, que se presenta como candidato del BHIF y parte a hablar con el Nacional, que dice apoyarlo. A esas alturas se había ido Marco Antonio y Manuel Pérez y había entrado Patricio Navarro. Pelearon como 3 años, pero siempre se mantuvo el discurso de la fusión arriba. La Betty López, del Nacional, y Nataniel Bravo, del BHIF, recorrían Chile a favor de la fusión. El proceso de unificación no estuvo exento de problema, pero con altura de miras llevó a la formación de la Coordinadora de Sindicatos del Banco BHIF, que representó al: Sindicato VII Región (Banac), directores: Ignacio Garretón y Carlos Tapia; el Sindicato V región (Banac), directores: Ricardo Rubio, Germán Gatica, Juan Dewar; Sindicato Nacional (Banac), directores; Beatriz López, Christian Urrutia, Patricio Navarro, Nelson Lorca, Ricardo Batarce; y el Sindicato N 1 (Bhif), directores: Guido Ruz, Nataniel Bravo, Carlos Bragado, Héctor Díaz, Mario Mayer. Existía un grupo de teatro, en el que participaba Carmen Gloria Ruiz, que originalmente era del Hipotecario, pero que también integraban socios del Nacional, como Mauricio González Arce, “el Mermelá” que un 18 de septiembre presentaron una obra en que los actores representaban a juguetes, de los cuales la mitad decía “Bhif, Bhif” y la otra mitad “Banac, Banac”, mirándose feo, empujándose, pero que terminaron todos diciendo “Unión, Unión”. Este fue el primer esbozo de acercamiento. Con la presidencia de Guido Ruz en el sindicato del BHIF se realiza la fusión. Se convocó a asamblea el 15 de mayo del 93 pidiendo la adhesión personal y solicitando la adhesión a la Confederación Bancaria, lo mismo que a la CUT. Sólo se marginó de la fusión el Sindicato de la V región, el que se integra en el 2000. Era el 19 de mayo de 1993. Ese día 800 socios recibieron su “chapita” de Socio Fundador.
DIRECTIVAS La segunda Directiva del SUBB fue elegida en 1994 y estuvo integrada por: Carmen Gloria Ruiz, presidenta, Mario Mayer, Christian Urrutia, Nelson Lorca, Eduardo Verdejo, Daniel Lira y Nataniel Bravo. En 1998 Nataniel Bravo es reemplazo por Lucy Riquelme, y Christian Urrutia asume la presidencia.
BENEFICIOS El Sindicato tiene como centro de sus actividades la defensa de los trabajadores, a través de la Negociación Colectiva en lo global, y en cada problema personal. Esto último se traduce en haber organizado toda la atención de salud de los trabajadores, la adquisición de vivienda y el otorgamiento de préstamos de auxilio. En la Casona se juega a la pelota más barato, se hace gimnasia más barato, se hace aeróbica y máquinas. Se tiene el proyecto de una biblioteca. Hay una sala de reuniones bastante interesante, no sólo para nosotros, también para otros sindicatos. Este es un espacio para compartir. El casino ayuda a ello. Un conjunto de pequeñas cositas que se van sumando. Como vales de mercadería que vienen a salvar el mediado de mes. Se realiza una Escuela de Verano para los hijos de los socios en la temporada de verano. La Casona permite, además, la realización de Peñas, de Encuentros Culturales, de Talleres de Desarrollo Personal, de actividades del movimiento social y sindical, etc. ALIANZAS Y PERTENENCIAS Las alianzas tienen que ver con dos espacios distintos. Uno es el día a día, el cotidiano del trabajador. Es decir, que hay un hoy, y que no todo son sueños para el bicentenario. Las mujeres se destacaron, porque ante el hecho que la prensa no informaba acerca de la movilización organizaron una manifestación de mujeres y una conferencia de prensas, a la que asistió la Diputada Maria Antonieta Saa, y que apareció en todos los medios informativos. Pero, también hay que elaborar una respuesta frente a un modelo neoliberal, que tiene como base económica el capitalismo, que es cruento, que es violento para el trabajador, deshumanizaste. El Sindicato Unificado del Banco BHIF está afiliado a la Confederación Bancaria y por esa vía está afiliado a la CUT de Chile y a la UNI, que es la internacional de empleados y profesionales, viajantes, empleados públicos, medios de comunicación, artes gráficas y los que eran FIET: Bancarios, de compañías de seguros. La UNI es un SPI, Secretario Profesional Internacional. El SPI es del entorno de CIOSL, que es uno de los tres grandes, junto con la CMT y la FSMT. Hay una presión del empresariado en todo el mundo por disminuir la tasa de sindicalización, por distintas razones, una es por el desarrollo propio del modelo, esta cosa del individualismo y todo eso, pero también porque los empresarios se han puesto de acuerdo en minimizarlo. Y en ese contexto se enmarca la decisión de las organizaciones sindicales internacionales de unirse para aunar fuerzas en medidas prácticas, necesarias. Ahora hay una etapa bien fregada, que es cómo logramos generar tal solidaridad internacional. Cómo los trabajadores del BBVA de Chile tienen que tener una estrategia internacional con los demás compañeros, pero eso significa traspasar culturas, traspasar organizaciones distintas, intereses distintos para ponerlos al servicio de una causa común. Es una tarea muy bonita, pero es muy ardua. Existe una organización, pero es común, hay que fortalecerla, aclarar sus objetivos, darle el contenido necesario. Este intento de unidad internacional para nosotros partió el 96 en Ciudad de México, donde se hace la primera declaración de coordinar los sindicatos de las distintas internacionales. A continuación, dos años después, se hace en San Paulo, donde se levanta un documento de estrategia global, que es bastante genérico, pero que demuestran un paso más. Hasta que el año pasado fuimos invitados al Comité Europeo de Banca, donde participó una delegación de América que fue a exponer a los bancarios europeos. Por primera vez hicimos parte los chilenos de ello. Fueron el Santander y el BBVA. Cuando uno ve las cosas hoy siente que está muy solo y que no hemos hecho nada. Pero cuando ves de donde partimos y adonde estamos te das cuenta que hemos avanzado. Y eso que tenemos restricciones económicas, a pesar que tenemos sindicato, imagínate en Panamá donde no tienen sindicato, El Salvador, y ahí hay trabajadores del BBVA. ¿Cómo los organizamos e integramos? Pero, si no generamos apoyo internacional, entonces nuestra tarea no tiene sentido, porque la tarea debe ser más política y global. Lo vimos en la huelga, y tenemos que prepararnos para otras batallas. Una pata importante es la presión internacional. Y la idea de esta unidad de trabajo entre Santander y BBVA es que se generen condiciones mínimas de trabajo, de política, de remuneraciones que permitan ciertos estándares entre los trabajadores. |